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29/02/2016

¿Puede el ecoturismo salvar especies amenazadas?

El ecoturismo puede significar la diferencia entre la supervivencia y la extinción para especies amenazadas, es una de las conclusiones que se pueden extraer de un nuevo estudio realizado por la Universidad Griffith de Australia. Aunque existen ciertos impactos negativos derivados del ecoturismo, las acciones de conservación de muchas especies protegidas se financian cada vez más con dinero procedente del mismo. En el contexto de rápido crecimiento del ecoturismo en el que nos encontramos, cuantificar estos impactos positivos y negativos se ha convertido en una prioridad para saber cómo afecta de manera global este tipo de turismo en la conservación de la biodiversidad.

Eso es precisamente lo que ha desarrollado por primera vez el equipo de investigación formado por el Profesor Ralf Buckley, el Doctor Guy Castley y la Doctora Clare Morrison: un método que cuantifica el impacto del ecoturismo en especies amenazadas usando para ello Análisis de Viabilidad Poblacional (PVA). Su investigación ha sido publicada en la revista científica PLOS ONE.

En palabras del Profesor Buckley, “sabemos que el ecoturismo está aumentando a escala global, incrementando cada año el número de visitantes en espacios protegidos. También sabemos que esas actividades pueden generar impactos tanto negativos como positivos”.

“Hasta ahora, sin embargo, no ha habido ninguna forma de evaluar el efecto neto del ecoturismo sobre el riesgo de extinción de las especies amenazadas, que es un factor clave desde un punto de vista de la conservación”.

Los Análisis de Viabilidad Poblacional son modelos matemáticos muy usados en la gestión de la fauna. Estos modelos exploran la relación entre parámetros poblacionales y la probabilidad de extinción de determinadas especies.

Los científicos de la Universidad de Griffith usaron estos modelos para calcular los cambios futuros en las poblaciones de las únicas nueve especies amenazadas que cumplían al mismo tiempo ciertos requisitos básicos. Éstas son el orangután, el gibón hoolock, el tamarino león dorado, el guepardo, el licaón, el león marino de Nueva Zelanda, el pingüino de El Cabo, la guacamaya verde limón y el alimoche común.

De acuerdo con el Profesor Buckley “convertimos todos los efectos del ecoturismo – positivos y negativos – en parámetros ecológicos y encontramos que, para siete de las especies estudiadas, el ecoturismo aporta beneficios netos para la conservación a través de factores como la creación de reservas privadas, restauración de hábitats, disminución de los daños en el hábitat, control de depredadores, medidas contra la caza furtiva, cría en cautividad y aporte de comida suplementaria”.

Para el estudio de una de esas siete especies, el alimoche común, se utilizaron cinco subpoblaciones de la Península Ibérica. Todas ellas aumentarían el número de individuos en todos los escenarios futuros planteados siendo considerablemente mayor dicho crecimiento en el escenario de una tasa de ecoturismo alta respecto al escenario en el que no hubiese ecoturismo o éste fuese bajo.

Por otra parte, el Dr. Castley apuntó que la investigación demuestra cómo el efecto neto del ecoturismo es diferente según la especie y población, y que esos efectos están influenciados por las circunstancias locales.

“Por ejemplo, dependen de la escala e intensidad del ecoturismo, el tamaño inicial de las poblaciones, las tasas de depredación y del impacto de otras industrias como la industria pesquera o la industria maderera”.

El ejemplo perfecto que ilustra esta conclusión es el del orangután, afectado por la industria maderera. En el escenario de un nivel inexistente o bajo de ecoturismo, la especie estaría condenada a la exitinción, princpialmente debido a los impactos derivados de la industria maderera (escenario actual), mientras que en el escenario donde hubiese un ecoturismo elevado, sus efectos positivos compensarían los impactos negativos de la industria maderera y la población de orangutanes se estabilizaría o incluso aumentaría.

Por último, el Dr. Morrison señaló que en pocas especies, el ecoturismo también podría tener un efecto neto negativo. Como ejemplo estudiado en la investigación, el león marino de nueva Zelanda está viendo sus poblaciones muy afectadas por la industria pesquera y el efecto neto del ecoturismo sería potenciar ese impacto negativo incrementando la mortalidad juvenil.

Según las conclusiones extraídas del estudio, el ecoturismo bien practicado puede ser utilizado como una herramienta más dentro del mundo de la conservación para ayudar a detener la actual pérdida de biodiversidad. Por ello, los esfuerzos internacionales para promover el ecoturismo merecen apoyo.

Fuente: Sciencecodex – Artículo científico

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