Los secretos mejor guardados de Burgos
- La sabina albar y el hielo:
Sus raíces superficiales le permiten sobrevivir en suelos pedregosos, pero son vulnerables a la erosión. En invierno, la resina de su corteza actúa como anticongelante natural.
- La Yecla, un corredor biológico:
El desfiladero no solo es un atractivo turístico; funciona como ruta migratoria para aves y murciélagos, como el murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum).
- Hongos y líquenes:
Los troncos de sabina albergan especies únicas de hongos, como Phellinus chrysoloma, indicadores de bosques maduros y bien conservados.
- Para avistar fauna:
Amanecer y atardecer: Las rapaces están más activas.
Miradores de La Yecla: Ideales para buitres.
Silencio y paciencia: Llevar prismáticos y evitar colores llamativos.
- Para disfrutar de la flora:
Primavera (abril-junio): Época de floración de orquídeas y aromáticas.
Otoño: Los frutos rojos del enebro y las hojas doradas del quejigo crean un paisaje mágico.
La conservación de este patrimonio natural depende de todos. Se recomienda seguir los senderos señalizados, no recolectar plantas ni molestar a la fauna, y respetar las normas del espacio protegido.