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Geoparque Costa Quebrada

Descubre el Global Geosite

Un territorio que guarda los secretos de la Tierra y la Humanidad

El Geoparque Mundial de la UNESCO Costa Quebrada desde 2023 es una de esas excepcionales joyas naturales. Durante décadas este valioso recurso natural permaneció enmascarado por la belleza de sus acantilados, calas y playas de arena dorada.


Es un territorio vivo y poblado donde la geología ha sido esculpida a lo largo de millones de años en una danza titánica del mar Cantábrico. Un entorno que hoy disfrutan habitantes y visitantes, con un vibrante patrimonio cultural, donde la historia de la Tierra es protagonista.

 

Este geoparque es un verdadero laboratorio natural para comprender los procesos geológicos que han moldeado nuestro planeta durante los últimos 120 millones de años. La interacción entre capas de roca y la acción marina ha creado un conjunto espectacular de formas costeras: acantilados, arcos, islotes, ensenadas, playas, tómbolos, dunas y estuarios. Estos afloramientos desvelan fósiles de antiguos arrecifes tropicales, playas prehistóricas y ecosistemas petrificados, testigos de eventos como colisiones continentales, cambios climáticos y extinciones biológicas.

 


El tramo comprendido entre San Juan de la Canal y la Marisma de Miengo está incluido en el catálogo Global Geosites como uno de los lugares geológicos más relevantes del mundo, bajo la denominación «Dunas de Liencres y litoral de Costa Quebrada».

 

Costa Quebrada, adema?s de exhibir en un corto espacio un reguero de formas litorales extraordinariamente rico y atractivo, muestra con claridad el funcionamiento del modelado del relieve litoral, y nos permite reconstruir su evolución a lo largo del tiempo.


Este Global Geosite tiene un interés principal de tipo geomorfológico y está incluido en el Inventario publicado por el IGME, con código Geosite CB010 e incluido en el Contexto Geológico de relevancia internacional (Ley 42/2007): Costas de la Península Ibérica. Su inclusión se debe a la importancia que tiene para ilustrar la evolución de una costa acantilado en retroceso erosivo.

 

En una 1a fase el oleaje aprovecha una pequeña fractura y abre una brecha en la barrera exterior de caliza resistente. Al traspasarla, el agua erosiona desde abajo rápidamente los materiales blandos que encuentra detrás, provocando el socavamiento y el colapso del terreno (Socavón de Predondo).

En la fase 2 varios hoyos de erosión se unen debido a la acción del mar. Se genera una plataforma de abrasión estrecha (un pasillo plano tallado en la marga blanda), que todavía permanece parcialmente protegida por el muro de caliza exterior. El oleaje desmantela este muro exterior siguiendo la red de fracturas, dejando agujas y crestas aisladas. El Madero es un buen ejemplo de esta etapa.

Fase 3: La erosión ha avanzado de forma notable sobre las margas del Turoniense. Al desgastarse y limpiarse los materiales blandos, se genera una extensa y atractiva plataforma de abrasión que queda completamente al descubierto (plataforma de La Arnía).

Por último, en la fase 4 las ensenadas crecen lateralmente buscando siempre las rocas menos resistentes (Ensenada de Portío). El desmantelamiento total de estas capas blandas deja aislada una hilera de islotes residuales en el mar. Los famosos Urros son los testigos de la antigua línea de costa, formados por las calizas duras del Aptiense.

 

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