Rutas para todos los gustos
La comarca de la Serranía de Cuenca está recorrida por una extensa red de caminos y senderos. Uno de los recorridos más bellos es el camino natural del Júcar, que sigue su cauce desde el nacimiento -en el corazón de la serranía- hasta llegar a su desembocadura, atravesando buena parte de la comarca y formando parte de otras rutas. Además, existen decenas de rutas de pequeño recorrido, mediante las cuales uno puede visitar y perderse en los lugares más emblemáticos de la sierra, así como descubrir algunos rincones más recónditos. Hay rutas de todas las dificultades, algunas exigentes para encaramarse a los riscos y picos, y otras más asequibles, en las que se puede pasear apaciblemente rodeado de bosque y valles. Las rutas de gran recorrido ofrecen todo un desafío a los más atrevidos.
Las rutas más representativas de la región permiten apreciar la riqueza paisajística, algunas de ellas centrándose en aspectos particulares como la vegetación, orografía, acción del agua, geología… Para disfrutar plenamente de los senderos, y asegurar que otros puedan hacerlo, es imprescindible respetar el entorno natural: marchando por la vía señalizada, sin alterar la fauna y flora, y sin dejar atrás ninguna clase de desecho o basuras.
Recomendamos, además, participar en las rutas guiadas que ofrecen las empresas ecoturistas. La interpretación del entorno que desempeñan los guías es una herramienta vital para comprender y apreciar plenamente el territorio. En este enlace podrán consultar los distintos senderos que discurren por la comarca, así como sus características: www.senderosdecuenca.org/
Aquí dejamos una propuesta de senderos a recorrer, imprescindibles para conocer la Serranía de Cuenca, aunque mucho más espera en esta región tan rica en patrimonio natural:
Partiendo de la población El Tobar, esta senda de 12km y baja dificultad nos permitirá observar la laguna Grande del Tobar, un paisaje en el que destacan sus diferentes formas geológicas creadas por la erosión del agua con la roca caliza. Su fauna está conformada por nutrias y diferentes aves acuáticas entre las que se encuentran el ánade real, porrón y focha comunes entre otros. En su flora destaca sobre todo la única especie de nenúfar blanco en Cuenca, pero también hay chopos o espigas de agua. Al recorrer El Estrecho de la Veguilla, podremos observar las diferencias que hay entre la vegetación solana y la vegetación umbría. Cuando lleguemos a las Torcas, veremos grandes depresiones terrenales creados por la erosión del agua y del viento y con suerte podemos avistar águilas calzadas, chotacabras e incluso gatos monteses. Mientras que en su vegetación, podemos observar un bosque curioso caracterizado por tener cerezos de santa lucia, arces, avellanas e incluso árboles centenarios.
Tal vez sea esta la ruta más icónica de la Serranía de Cuenca, aquella que representa los mayores encantos de la comarca. Partimos de la Laguna de Uña, en un sendero que nos permitirá observar las aves acuáticas y visitar el centro de interpretación mientras nos acercamos a las inmensas muelas calizas que enmarcan el paisaje. Ascenderemos por El Escalerón, una escalera natural que discurre por la fresca umbría, rodeada por una densa vegetación. Ya en las cornisas comienza un recorrido llano, a través de pinares extensos y con numerosos miradores que permitirán contemplar el valle, la laguna, y los aún más numerosos buitres que vuelan sobre nuestras cabezas. Más adelante, atravesando senderos en la roca, llegamos a La Raya, una hendidura en los paredones calizos que ofrece unas vistas trepidantes al entorno, desde las alturas. Como se trata de una ruta circular, los pinos nos recibirán de nuevo en la otra orilla de la laguna, conduciéndonos de nuevo al inicio del sendero. Son unos escasos 10 km, que bastan y sobran para conocer los encantos geológicos, faunísticos, fluviales, florísticos, y paisajísticos de la zona.
Esta ruta de gran atractivo geológico parte del pueblo de Boniches, en la Serranía Baja, para adentrarse en un paraje dominado por las formaciones de rodeno (areniscas rojas) en cuyos alrededores se encuentran tupidos pinares, y bajo la influencia del cercano río Cabriel. Como es de esperar en una serranía, observamos un relieve es abrupto, con hoces, barrancos y elevaciones, atravesados por pequeños pero vivaces cursos de agua en torno a los cuales descansan vegas fértiles. La vegetación natural está formada sobre todo por pino rodeno y pino carrasco, acompañados de encinas, sabinas y matorral mediterráneo con jaras, romero y tomillo. Se trata de una ruta de dificultad media, con unos 15’5 km de recorrido circular.
Se trata de un sendero circular y de poco recorrido, que se puede terminar en unas 2-3h sin mayores dificultades. Se parte desde el casco urbano del municipio Laguna del Marquesado, para luego acompañar el curso de un arroyo hasta llegar a un mirador en las proximidades de la laguna. Al bordear la laguna podremos observar la vegetación, abundante y diversa, predominando el cañizo, pero con especies típicas de regiones eurosiberiana relictas, algunas de ellas en peligro de extinción, como Sparganium natans. Al ser un humedal, acoge a multitud de aves acuáticas: zampullín chico, ánade real, polla de agua o focha común; éstas se alimentan de la trucha común, uno de los valores más importantes de la reserva.