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Compromiso ecoturista del Valle de Ricote

Un destino con raíces en la tierra y el agua

Territorio, agua y responsabilidad

El Valle de Ricote cuida lo que tiene. Más del 40% de su superficie está protegida por Red Natura 2000, y el sistema agrario tradicional construido sobre una cultura del agua que lleva siglos funcionando ha sido presentado como candidato a Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) por la FAO. El turismo aquí no es un añadido: es parte de un proyecto de territorio que busca que quien visita el valle contribuya a que siga siendo lo que es. Responsable, auténtico, lento.

Y en esta línea ha apostado por distinguirse como un destino de auténtico ecoturismo, poniendo en valor su naturaleza y fomentando empresas y experiencias que contribuyan a conservarlas, adhiriéndose a Soy Ecoturista, tanto el destino como una selección de empresas. 



El compromiso ecoturista del Valle de Ricote no es una etiqueta: es una actitud que nace del territorio mismo.

La Red Natura 2000 protege las Sierras de Ricote y La Navela con la doble figura de Zona de Especial Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Estas sierras albergan el halcón peregrino, el búho real, la cigüeñuela, el alcaraván y la chova piquirroja, en un ecosistema de montaña mediterránea de alto valor. El Estrecho del Solvente, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2020, es también área de Red Natura: un desfiladero fluvial que combina valores naturales, historia hidráulica y paisaje de huerta como en pocos lugares de España.

El sistema agrario del valle tiene un reconocimiento que va más allá de lo local. La candidatura SIPAM (Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial), promovida por la FAO, reconoce el valor de los sistemas agrarios con historia, sostenibilidad y relevancia cultural. El sistema de riego del Valle de Ricote, heredado de la ingeniería hidráulica andalusí, cumple todos esos criterios: acequias que funcionan con los mismos trazados de hace siglos, una relación con el agua que mezcla técnica y respeto, y una huerta viva que es paisaje, alimento y patrimonio al mismo tiempo.

Ese compromiso con el territorio se ha traducido también en actuaciones concretas. El plan de sostenibilidad turística del Valle de Ricote, financiado con fondos Next Generation EU, ha impulsado en los últimos años la recuperación del ecosistema fluvial del Estrecho del Solvente, con eliminación de especies invasoras y restauración de la ribera del Segura como activo ecológico y turístico; el desarrollo de la Red de Miradores del Valle, con puntos de observación acondicionados y señalizados; la creación de cuatro centros de interpretación distribuidos entre los municipios para poner en valor la cultura del agua, el patrimonio morisco y la historia del valle; y la puesta en marcha de la Mesa de Turismo del Valle de Ricote, órgano de coordinación entre los cuatro municipios, el ITREM y el sector privado que garantiza la continuidad de la gestión sostenible del destino más allá de cada proyecto concreto.

La adhesión al club de producto Ecoturismo en España y a su marca Soy Ecoturista es el siguiente paso en esa trayectoria. Implica que las entidades del territorio y, en particular, una selección de empresas tiene un firme compromiso con la conservación del entorno natural y el desarrollo local, ofreciendo experiencias de auténtico ecoturismo aplicando criterios de sostenibilidad y calidad.

El proyecto Valle de Ricote Slow articula esta visión: un destino que fluye con su entorno, contribuyendo a su sostenibilidad.

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