Paraíso gallego para el recogimiento y la conexión natural
A caballo entre las provincias de Ourense y Lugo, los ríos Miño, Cabe, Bibei y Sil se abren paso dibujando un paisaje rocoso repleto de historia. La historia de la propia roca, el primer suelo de la península Ibérica en emerger hace 300 millones de años, y la de quienes vinieron a estas tierras en busca de la paz y tranquilidad que impera en el ambiente. Estas órdenes religiosas se establecieron en su particular paraíso y han dejado un legado de patrimonio religioso único, con monasterios e iglesias de una singularidad fascinante. Antes, las manos romanas cultivaron los viñedos que hoy en día siguen siendo emblema de Ribeira Sacra.
Ribeira Sacra e Serras do Oribio e Courel se convirtió en 2021 en la séptima Reserva de la Biosfera gallega, consolidando así la gran red en Galicia de estas figuras de la UNESCO y poniendo de manifiesto la comunión entre sus habitantes y la magna naturaleza del territorio. Por su parte, las Montañas do Courel forman parte de la selecta Red española de Geoparques Mundiales de la UNESCO.
El sur de la provincia de Lugo y el norte de la de Ourense se dan la mano en su parte central para conquistar al visitante con una sucesión de atractivos históricos, culturales y naturales de primer orden. Quizá lo más relevante sea la fuerza del paisaje, con el cañón y la ribera del Sil y la ribera del Miño a la cabeza, secundados por otros ríos como el Cabe, el Mao o el Bibei. Paisajes de piedra y agua que invitan a ser disfrutados con calma desde cualquiera de sus muchos miradores acondicionados, a pie gracias a la red de senderos o, de una forma más aventurera, a través de una variada oferta de turismo activo. Desde el aire, en un inolvidable vuelo en globo o desde el agua, a bordo de sus afamados cruceros fluviales. El contrapunto a la magnificencia del tamaño de estas riberas fluviales son el nutrido puñado de pequeñas cascadas y saltos de agua que se esconden especialmente en el Courel y la Montaña Suroriental, aunque algún salto de agua llega a los 40 metros de altura (fervenza de Augacaída).
En tan escarpada orografía, destacan sus pueblos (villas y conjuntos históricos), sus monasterios (Santo Estevo de Ribas de Sil, Santa Cristina de Ribas de Sil y San Salvador de Ferreira de Pantón) e iglesias (Santo Estevo de Ribas de Miño, San Miguel de Eiré, San Pedro de Rocas, etc.) y el excepcional caldo que esta tierra produce a partir de las uvas de las variedades mencía, brancellao y merenzao para tintos y godello, albariño y treixadura para blancos. Un vino obtenido del esfuerzo que supone la viticultura heroica, que obliga a trabajar los viñedos en la verticalidad del paisaje.Y mención aparte merecen sus 14 Árboles Singulares, entre los que destacan dos castaños: el castaño milenario de Entrambosríos en Parada de Sil y el de Rozavales en Manzaneda.
Los Árboles Singulares son una de las cabezas visibles de la rica biodiversidad botánica, que encuentra en parajes como la Devesa da Rogueira o las microrreservas de orquídeas (O Courel), un sobresaliente destino para los amantes de la flora. Ribeira Sacra ofrece una combinación insuperable de paisaje, enoturismo y patrimonio cultural asociado, aparte de lo expuesto anteriormente, al románico y los Caminos de Santiago. Ven a disfrutarlo. Después de todo, te mereces un respiro.